¿Cómo funcionan los sistemas de control de humos y calor?

¿Cómo funcionan los sistemas de control de humos y calor?

Se conocen como sistemas de control de humos y calor a aquellos mecanismos de extinción de incendios diseñados para controlar los efectos de la alta temperatura y los humos que produce un incendio.

Se trata de una medida básica para atajar las consecuencias de un fuego y reducir los daños a personas y bienes que puede dar como resultado.

Se engloban dentro de esta categoría aquellos dispositivos que están confeccionados con el objetivo de proteger las vías de evacuación. Esto se produce mediante la extracción de los humos fuera del edificio evitando que se extiendan libremente por el espacio.

El humo, debido a su gran movilidad y a su alta temperatura, favorece la propagación de un incendio y al inundar las vías de evacuación produce problemas a la hora de abandonar el lugar.

La presencia de sistemas de control de humos y calor ayuda en sus labores a bomberos y profesionales de la protección contra incendios, facilita que se acoten zonas libres de gases y reduce los efectos térmicos sobre el edificio.

Estos dispositivos, al extraer los gases calientes que genera un incendio, favorecen la seguridad de la estructura y de las personas que puedan verse afectadas.

Tipos de sistemas de control de humos y calor

Dependiendo de la forma en la que funcionan los diferentes mecanismos diseñados para extraer el humo cuando se produce un incendio podemos dividirlos en los siguientes tipos:

Sistemas de ventilación para evacuación de humos y calor

Este tipo de dispositivos se basan en una estrategia de flotabilidad y están compuestos por una serie de aberturas, cuando se trata de aireadores naturales, o equipos mecánicos de extracción, cuando la extracción se produce gracias a ventiladores.

Su misión es evacuar el humo e introducir aire limpio generando una capa libre de su presencia encima del nivel de piso del incendio. Es así como logran mantener la temperatura de los humos dentro de unos niveles mínimos.

La normativa que define cómo han de ser estos es la UNE 23585, la cual regula tanto la instalación, como la puesta en marcha y mantenimiento.

Sistemas por presión diferencial

Esta tecnología está pensada para limitar la propagación de humos y vapores de un espacio a otro a través de pequeños resquicios. Esto se debe a que mantienen una presión diferencial relativa respecto a la zona del incendio.

La instalación de este tipo de dispositivos se realiza acorde a la reglamentación recogida en la norma UNE-EN12101-6 y UNE 23584.

Sistemas por ventilación horizontal

Este tipo de sistemas están específicamente diseñados para evitar la propagación del humo de un espacio a otro en edificios muy estrechos. No hay una norma europea que aglutine aclaraciones para este tipo de mecanismos, pero se puede hacer uso de otra regulación con solvencia reconocida por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Sistemas de ventilación para extracción de humos

Esta tecnología está creada para extraer el humo que se genera en un incendio actuando durante y después de que se produzca. Se diseñan en función de las necesidades de cada edificio atendiendo al volumen del mismo dado que deben cumplir un ratio de renovaciones por hora.

¿Cómo deben mantenerse este tipo de sistemas?

Es necesario comprobar cada tres meses que no hay ninguna obstrucción en las vías de evacuación de humo. También, es imprescindible asegurarse de que no se haya producido ninguna variación en la geometría del edificio como tabiques o falsos techos.

Estas revisiones determinarán si alguna de las modificaciones puede afectar al correcto funcionamiento de los sistemas de control de humos y calor previamente instalados.

Cada seis meses es preciso verificar que los sistemas de control de humos y calor son capaces de cumplir su función activándolos manualmente. Además, hay que limpiar tanto los componentes como los elementos que lo forman.

Una vez al año es importante examinar todo el sistema en sus posiciones de activación y descanso, incluyendo la respuesta que ofrecen a las señales de activación manual y automática. Es indispensable tener en cuenta que el tiempo de respuesta esté dentro de los parámetros que marca el diseño del dispositivo.

En conclusión, es imprescindible contar con sistemas de control de humos y calor adecuados para las necesidades de cada edificación, pero también es fundamental contra con un equipo de expertos que lo instalen y se preocupen de su mantenimiento.



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